Libérate de las creencias que te frenan y recupera tu poder personal
Hay creencias que, lejos de impulsarnos, nos retienen. Algunas personas tienen dificultades para ver cómo ciertas ideas que han adoptado como verdades pueden estar saboteando su propio crecimiento. Y no es de extrañar: muchas veces esas creencias están tan arraigadas que se confunden con nuestra personalidad, con “lo que somos”. Si algo representa quién soy, ¿cómo va a ser negativo, verdad?
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Curiosamente, usamos la frase “ver para creer” —atribuida popularmente a Santo Tomás— como una manera de exigir pruebas antes de aceptar algo como cierto. Sin embargo, cuando se trata de nuestras propias creencias, esa exigencia desaparece. Creemos algo porque sí. Sin pensarlo, sin analizarlo. Lo damos por hecho. Se convierte en una verdad que guía nuestras decisiones, comportamientos y emociones. Y lo más preocupante es que muchas veces ni siquiera somos conscientes de ello.
🎯 Una historia familiar de superación
Permíteme compartirte una historia personal que ilustra muy bien lo anterior. Hace algunos años, tras el fallecimiento de nuestro padre, mis hermanos y yo quisimos hacerle un regalo a nuestra madre (“Q.E.P.D.”): un ordenador. Pensábamos que podría servirle para entretenerse, aprender cosas nuevas y familiarizarse un poco con la tecnología moderna.
Su reacción inicial fue la que tal vez muchos esperarían de alguien mayor que nunca había tenido contacto con estos aparatos: “Yo no puedo manejar un ordenador, ni siquiera sé escribir a máquina.” A simple vista, una declaración firme y definitiva. Para quien no conozca a mi madre, eso podría haber bastado para dejar el ordenador guardado en su caja para siempre. Pero nosotros sabíamos algo que los demás no: su enorme capacidad de esfuerzo, de sacrificio, y su valentía para enfrentarse a cualquier reto, por difícil que parezca. Ella es de esas personas que, cuando se propone algo, lo consigue.
Así que decidimos buscarle una aplicación sencilla que le ayudara a familiarizarse con el teclado, sin complicaciones. ¿Y sabes qué pasó? Después de unos meses de práctica, no sólo empezó a escribir con soltura, sino que lo hacía usando todos los dedos y sin mirar al teclado. ¡Una auténtica proeza! El orgullo que sentimos fue inmenso. Pero más grande aún fue la satisfacción que ella sintió al demostrar(se) que podía hacerlo. Que aquella creencia de “no puedo” era simplemente un obstáculo mental que había logrado superar.
💬 Creencias que nos limitan sin darnos cuenta
Este ejemplo real muestra con claridad cómo nuestras creencias pueden definir (y limitar) lo que creemos ser capaces de hacer. Son ideas que nos repetimos una y otra vez, y que terminan moldeando nuestra forma de actuar, pensar y relacionarnos. Y cuando se trata de comunicarnos con los demás, también afectan la forma en que interpretamos lo que nos dicen y cómo reaccionamos. Operamos, muchas veces, bajo un sistema de suposiciones.
Algunas de estas creencias limitantes son tan comunes que tal vez las reconozcas en ti:
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“Los otros son mejores que yo.”
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“Para ser feliz tengo que ser rico.”
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“He llegado a mis límites.”
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“No puedo ganar sin que otros pierdan.”
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“No puedo lograr lo que deseo.”
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“No puedo vivir sin este trabajo.”
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“No puedo vivir sin esta persona.”
Y podríamos seguir la lista. No son simples frases. Son convicciones que nos afectan profundamente. Cada vez que las repetimos, reforzamos una barrera invisible que nos separa de lo que podríamos ser o lograr.
🌱 ¿Cómo eliminar tus creencias limitantes?
La respuesta no está en negar directamente esas creencias, ni en combatirlas con más pensamiento. Lo esencial está en la acción. La única manera de comprobar si una idea limitante es realmente cierta es desafiándola. Lanzarte. Ponerla a prueba.
Si crees que no eres capaz de hablar en público, ¿por qué no intentarlo en un entorno seguro? Si piensas que no puedes aprender un idioma, ¿qué tal una clase introductoria online sin compromiso? Si sientes que no puedes vivir sin cierta persona o sin ese trabajo… empieza por imaginar cómo sería tu vida si lo hicieras. Eso ya es un paso.
Te sorprenderás. De ti. De tus capacidades. De todo lo que puedes lograr cuando la creencia deja de dictar tu camino. Te lo digo desde la experiencia, y desde la emoción que me inspira ver casos como el de mi madre, o incluso algunos propios. La libertad que surge al romper con esas cadenas invisibles es indescriptible.
⚡ Haz de hoy un punto de partida
A partir de hoy, antes de asumir… prueba. Cuestiona. Da el paso, aunque sea pequeño. No necesitas demostrarle nada a nadie, sólo a ti mismo/a. Y créeme: el tiempo que recuperas, la confianza que cultivas, y la sensación de estar avanzando, valen más que cualquier argumento que esas viejas creencias quieran presentarte.
¡A partir de hoy prueba antes de asumir!
Dedicado a mi madre (Q.E.P.D.), cuya memoria y ejemplo siempre están presentes en mi vida. 🕊️



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