Y me pregunto: Si no tienes suerte ¿Por qué tienes suerte?

mala suerteHace unos días coincidí con un amigo que no veía desde hacía tiempo. Después de ponerme al día con lo que había sido su vida desde la última vez que nos vimos, concluyó moviendo las manos en señal de resignación y diciendo “Como ves, no tengo suerte”. Seguimos hablando durante un rato más y luego nos despedimos con un choque de manos deseándonos los mejor para los dos. Un par de horas después de esa conversación, en un momento descanso que tenía, sentía un cosquilleo en la nuca y al tiempo me vino a la memoria lo que mi amigo había dicho, eso de que no tenía suerte.

Pero, antes de seguir, para que puedas comprender mi extrañeza tengo que resumirte la conversación completa que mantuve con él. Mi amigo me contó que hace cinco años mientras preparaba su proyecto final de carrera intimó con una compañera de estudios que también estaba preparando el suyo y además había elegido un tema similar, así que ambos decidieron compartir el proyecto. Y lo que ocurre cuando hay roce es que el “roce hace el cariño”, así que para cuando terminaron el proyecto ya salían juntos y estaban planeando casarse. Los dos se licenciaron a la vez y rápidamente encontraron trabajo en la misma empresa. Después de ahorrar durante un año decidieron casarse y tener una hija. Y así fue, ella, aunque primeriza, no tuvo problema para dar a luz una preciosa niña que les ha traído felicidad a sus vidas. Lo que ocurrió después es que cuando ella se reincorporó al trabajo, luego del tiempo de descanso por maternidad, a la semana la llamaron de dirección para ofrecerle un ascenso y una mejora económica sustancial. Y de ahí viene la frase de mi amigo, cuando dice que no tiene suerte, resulta que él sigue desempeñando el mismo puesto y no ha conseguido ningún ascenso, mientras que su esposa, incluso con descanso de maternidad, fue reconocida y ascendida a un puesto de responsabilidad importante. Al respecto de esto último, viene a cuento recordar una frase del escritor canadiense Stepen Leacok acerca de la suerte:

“Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.”

¡Puede que esa sea la razón de la supuesta “suerte” en el trabajo de la esposa de mi amigo!

Ahora te pido que analicemos juntos lo que mi amigo me contó:

  1. Mientras estudiaba conoció a su futura esposa.
  2. Su esposa también preparaba su proyecto acerca del mismo tema que él, por lo que pudieron prepararlo juntos.
  3. Por lo que parece mi amigo encontró a su media naranja.
  4. Ambos encontraron trabajo nada más licenciarse.
  5. Ambos encontraron trabajo en la misma empresa.
  6. En un año lograron ahorrar para casarse.
  7. Se propusieron tener un hija y así fue.
  8. Aunque ella era primeriza, su primer pacto fue un éxito.
  9. Son felices con su hija.
  10. Cuando ella volvió a trabajar, después del periodo de descanso, fue ascendida.

Ahora me pregunto:

  1. ¿Se puede tener más suerte?
  2. ¿Dónde está la mala suerte?
  3. ¿Acaso todo eso que le ha sucedido no es suerte?

A muchas personas les ocurre que por mucho que les de la vida todavía esperan una señal de buena suerte, y con esa esperanza de encontrarla son infelices toda su vida. Te invito a que mires a tu alrededor, a las personas que te rodean, observa cómo son sus vidas y luego hagas lo mismo contigo y con la tuya. ¿De verdad tienes mala suerte?

“Si estás vivo, ten la seguridad de que tienes suerte, disfrútala pues es suficiente motivación”

Gracias.

José Ramón García

QuiereteMilVecesMas

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A lo largo de la vida vamos acumulando experiencias, unas veces agradables y otras menos, que van marcando y desarrollando nuestra personalidad. Además, con la perspectiva de los años encontramos el sentido a muchas de las cosas que han ocurrido en nuestra vida, y que en aquel momento no comprendíamos. Quizás ha llegado el momento de que utilicemos esta nueva aptitud para beneficio de otros que andan perdidos en los aconteceres que un día nos afectaron también a nosotros. Soy Coach Personal, Formador, Consultor y Bloguero.
6 comentarios
  1. Montse
    Montse Dice:

    Tengo 45 años, divorciada y con 2 hijos adolescentes. He necesitado de toda mi habilidad emocional para sobreponerme a un montón de cosas complicadas. Bien, nadie me dijo que esto seria facil…
    Tus palabras me han animado y me has hecho pensar en las situaciones diarias.
    Pero tu amigo me ha indignado por la forma de encarar su propia incompetencia, el no tiene mala suerte, solo tiene un feo orgullo herido, porque su esposa es mas crack que él.
    Dicen que al saber le llaman suerte.
    Un abrazo y gracias

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    • José Ramón García
      José Ramón García Dice:

      ¡Hola Montse!

      Muchas gracias por tu comentario.
      Créeme que la primera frase con que comienzas me es muy familiar, no sé ni cuántas veces me envían correos con esa frase «Tengo x años, divorciada, y con x hijos» Lo he dicho ya en varias respuestas, pero es cierto que cada vez me reafirmo más en mi admiración por las mujeres. Imagino que los hombres también seríamos capaces de salir adelante solos, con la responsabilidad de la educación de los hijos, atendiendo la casa, trabajando fuera, teniendo que examinarnos todos los días ante la sociedad y llevando la carga emocional que todo ello supone, pero sólo lo imagino, porque la verdad es que no estoy del todo seguro, los hombres no paramos de quejarnos por mucho menos que la mitad de eso. Así pues, de momento quiero darte mi reconocimiento por tu capacidad y tu coraje, y más con hijos adolescentes, ¡eso debe ser la repera!

      Con respecto a mi amigo, estoy de acuerdo contigo, todavía nos queda a los hombres evolucionar un poco, y situaciones como la que le sucedió a mi amigo contrastan con lo que dije antes de las mujeres. Todavía hay hombres que creen que ellos son los del sustento y su compañera, pues para eso, para acompañar. Hay que darle tiempo al tiempo, pero sobre todo es cuestión de educación desde la infancia, enseñar que la diferencia entre mujer y hombre no es de capacidad, ni de inteligencia, ni…, sino de algunas diferencias físicas y biológicas inherentes al propio sexo, y puede que sí de sensibilidad.

      Espero que todo te vaya bien y gracias por tus palabras.
      Un abrazo,
      José Ramón

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  2. Jorge
    Jorge Dice:

    Os veo muy optimistas, pero en realidad todo depende de lo alto (o bajo) que pongas el listón; el amigo de la narración lo tiene muy alto, y si no lo ascienden a él también considera que no tiene suerte. Pero en otros casos, para considerar que tienes suerte, has de bajar mucho el listón de tus expectativas: si tu mujer lleva en el paro 2 años y está deprimida, a tí te han bajado el sueldo y para llegar a final de mes has de hacer maravillas, si no ves futuro a la situación porque tienes 50 años, si tu hijo es mal estudiante, se va de botellón, fuma porros, etc. etc. para considerar que tienes suerte has de decir “bueno, al menos puedo comer y estoy sano y el banco todavia no me ha quitado el piso”. Es cierto que a veces te animas, pero inevitablemente otros dias te agobias, porque somos humanos.

    Responder
    • QuiereteMilVecesMas
      QuiereteMilVecesMas Dice:

      Estimado Jorge:

      Muchas gracias por tu interés en leer el artículo y por tu comentario. Estoy de acuerdo con la mayoría de las cosas que dices, y si estás pasando por esa situación que relatas como ejemplo, te comprendo perfectamente. Efectivamente cada uno tenemos el “listón” en un nivel, pero más que el nivel creo que lo que importa es la percepción que tú tienes de lo que significa que el “listón” esté ahí. Quiero decir que podrías interpretar tanto que está bajo como que está bien, y eso depende de ti solamente. Por lo tanto la visión, ya sea optimista o pesimista, de las cosas depende de tu percepción.

      Te sorprendería saber que mi situación personal en estos momentos no difiere mucho de la que has relatado como ejemplo, sin embargo tengo una visión positiva de la realidad que se basa en algunos conceptos que quiero compartir contigo:

      1.- La realidad es la que es y hay que asumirla de la forma más asertiva que seamos capaces, para luego poder plantearnos nuestro plan de acción en base a realidades y no a falsas expectativas.

      2.- En mi vida, en tu vida, me han y te han pasado situaciones igual o peor que las actuales y las hemos superado, así que ésta también la superaremos.

      3.- El estrés o la depresión son estados que hay que evitar como sea, porque nos cercenan o coartan la posibilidad de pensar con serenidad y empleando toda nuestra capacidad. Si vives en un estado de estrés tu cerebro activará el modo “supervivencia” y se centrará en aquellas extremidades que pueden hacerte huir ante el peligro. Es imprescindible que seas consciente de la realidad que vives, pero intentando estar sereno, para así poder pensar en los pasos que vas a dar o las acciones que vas a tomar.

      4.- Todos nuestros actos y pensamientos son actuaciones en base a nuestro mapa mental. Ese mapa es como nuestro “manual de funcionamiento” y se ha creado en base a nuestra vida en el entorno familiar, nuestra educación, la sociedad en que nos hemos movido, nuestras amistades, los valores que nos han inculcado, nuestros propios principios, las experiencias vividas, etc. De tal modo que ese mapa nos hace responder a nuestra personalidad. Acerca de este punto importante, permíteme copiarte un extracto de un artículo que escribí donde toco este aspecto:

      • El primero tiene que ver con tener la certeza, en base a experiencias pasadas, de que finalmente daré con la solución, aunque me lleve algún tiempo. Este punto es clave para tu autoestima, pues te descargas de mucha de la ansiedad que pudieras estar soportando. Además, también te ayuda a considerar que tú puedes, y por lo tanto, a los demás puedes recurrir pero no para que hagan el trabajo que te toca a ti, sino para aprender de ellos alguna técnica o punto de vista que te pueda aportar luz.

      • El segundo tiene que ver con la creencia equivocada de que las cosas son como yo creo que son. Pero no es así y ya tengo asumido que quizás en un momento dado esté bloqueado porque esté basándome en el modelo que existe en mi mente y que puede ser erróneo, así que quizás en ese instante lo más apropiado fuera hacer “taza vacía” y comenzar nuevamente desde otro punto de vista.

      Al hilo de este segundo punto, me gustaría decirte que en los textos del Chhandogyopanishad se dice:

      “El hombre es la creación del pensamiento; lo que piensa en su vida, en eso mismo se convertirá en lo sucesivo”.

      El psicólogo Polaco Korzybsky dijo también en este mismo sentido:

      “El mapa no es el territorio”

      Tanto la primera frase sacada de las tradiciones orientales, como la segunda, muy empleada en PNL (Programación Neurolingüística) y que es base para la inteligencia emocional, dan a entender que en cierto modo estamos dirigidos por nuestros pensamientos, pero esos pensamientos no tienen que coincidir exactamente con la realidad. Te pongo un ejemplo, imagina que estamos frente al espejo y te pido que me digas que ves, me dirás “a nosotros”, pero realmente lo que ves no es a nosotros sino una imagen nuestra reflejada en el espejo. Incluso si entráramos en detalles, tu visión de cada uno de nosotros sería diferente a la que pudiera tener yo. Esto se debe a que cada uno tiene su propio modelo o mapa mental en el que se basa para la percepción del mundo o para tomar sus decisiones.

      En fin, espero que por lo menos mi respuesta te permita encontrar la tuya.
      Gracias nuevamente y un Saludo,
      José Ramón

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