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Me pregunto cuántas creencias te limitan

creencias limitantesCasi todos los artículos que escribo lo hago después de haber vivido las experiencias que en ellos relato. Esto lo digo para que no te pienses que escribo desde la montaña de la sabiduría, ni mucho menos, simplemente me limito a contarte mis experiencias buscando alguna moraleja que te pueda ayudar, y el presente es otro de esos casos.
En estos tiempos de crisis económica son muchas las personas y empresas que lo pasan menos bien, yo también me incluyo, pero si tuviera que destacar algo que me esté sirviendo de ayuda y motivación (aunque de vez en cuando viene ese bajón puntual) Leer más

El papel del Ego en tu Autoestima

SerEn ti conviven dos, por así decirlo, entidades. Una te mantiene unido a lo material de este mundo, y la otra te mantiene unido a lo espiritual. Sin embargo, esas dos entidades no tienen la misma fuerza. Para que te hagas una idea, es como si, en un caso, alguien tirara de ti agarrándote por un brazo, con lo que incluso si ofreces resistencia es posible que te arrastre; y en otro caso alguien tirara de ti sujetándote por un pelo, con lo que, aunque no ofrezcas resistencia, y dado lo endeble  Leer más

servir

Vivir para servir

servirCreo que fue la madre Teresa la que dijo: "Si no vives para servir, no sirves para vivir". La realidad es que poca gente se plantea la vida como un servicio. Muchos piensan que eso de servir queda para los empleados del hogar y los misioneros.

A lo largo de 30 años de vida laboral he conocido muchos y gran variedad de trabajadores, y sin embargo sólo recuerdo a un par de ellos que en su desempeño profesional estuviera arraigado el hábito de ayudar, desinteresadamente Leer más

humildad

Sé humilde, ¡David mejor que Goliat!

La humildad a la que me refiero es la que tiene que ver con el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y obrar en consecuencia. Es la sabiduría de lo que somos. Decía San Agustín:

Si quieres ser grande, comienza por ser pequeño; si quieres construir un edificio que llegue hasta el cielo, piensa primero en poner el fundamento de la humildad. Cuanto mayor sea la mole que se trate de levantar y la altura del edificio, tanto más hondo hay que cavar el cimiento. Y mientras el edificio que se construye se eleva hacia lo alto, el que cava el cimiento se abaja hasta lo más profundo. El edificio antes de subir se humilla, y su cúspide se erige después de la humillación.”

La humildad nos lleva a la realidad, y para poder querernos mil veces más primero tenemos que ser realistas, asumir lo que somos y desde ese punto crecer. A semejanza del sistema de control de un invernadero, donde se monitorizan y adaptan las variables de humedad y temperatura, la variable que debemos monitorizar en nosotros mismos para controlar nuestra humildad es el orgullo. Una estima exacerbada o extrema por nosotros mismos nos lleva a pensar que sólo existimos nosotros, que somos el centro del universo, que lo que hacemos está todo bien y además nos olvidamos de los demás.

El exceso de orgullo produce los mismos efectos que si te escayolan los codos, de tal manera que no podrás flexionar los antebrazos y por lo tanto no podrás acercarte las cosas a la cara, tu cara se habrá alejado de tus manos y sólo podrán alcanzar la cara de otros. De la misma manera tu exceso de orgullo, es decir, tu vanidad o tu soberbia, te alejarán de tu propia realidad y sólo podrás ver la realidad de otros.

Siendo humildes seremos realistas y esto nos permitirá conocernos mejor, saber en qué estamos bien y en qué tenemos que mejorar. La humildad es además un estupendo inhibidor de falsas ilusiones. Te pongo un ejemplo para que me entiendas lo que quiero decir: hace una semana fui a comer con unos amigos a un restaurante cercano, al poco de comenzar a comer se sentó en una mesa contigua una pareja conocida, nos saludamos y continuamos cada uno por su lado. Pues bien, el perfume que provenía de la mujer era tan fuerte que distorsionaba el olor del caldo que tenía delante, incluso al paladar sabía raro. La humildad ejerce en nosotros un efecto de filtro, evitando o atenuando las falsas creencias o influencias, dado que en todo momento sabemos quiénes somos, cómo somos y qué queremos.

Te propongo que cada día al levantarte, mientras te lavas la cara, te mires al espejo y recuerdes quién eres, de dónde vienes, cuáles son tus sueños, que te queda mucho por hacer pero con tu trabajo y tu esfuerzo lo vas logrando día a día, piensa que el mérito es tuyo pero también hay personas que te han ayudado y tú tienes que hacer lo mismo con los demás.

Gracias

Versión en audio:

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